El entreacto

¿Nunca te ha pasado eso de estar con una persona y seguir acordándote de otra sin importar el tiempo compartido?
Y te preguntas, ¿ por qué?
Igual no haya un motivo definido pero sí una curiosidad tremenda de saber cómo hubiese ido todo.
Habrá días que te sientas culpable por pensarlo y otros que se te dibuje una sonrisa en la cara al recordar los buenos momentos y que por arte de magia se borre en cuanto recuerdes también el motivo por el que le dijiste adiós, al menos, en ese plano.
Mantener el contacto es un arma de doble filo.

Tensando la cuerda

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Sí, lo reconozco, me encanta tensar la cuerda y no me da miedo que se termine rompiendo, pues he tenido la capacidad de anteponerme y visualizar las consecuencias, otra cosa es que luego me arrepienta.
¿ Y por qué lo hago? porque creo que es la forma de incitar a los demás al cambio, a pensar, reflexionar, y en lo que a mí respecta, si soy yo la que estoy implicada en la ecuación, lo hago porque es mi modo de poner límites y hacer ver al otro, que mi valía es única, exclusiva y fruto de mucho esfuerzo y caminos tormentosos recorridos.

Mi último viaje

Susana, Marta, Lina y Patricia, son cuatro chicas jóvenes y de mediana edad, compañeras de trabajo que saben perfectamente que el ser humano es “ el perfecto desorden”. Tienen varios puntos en común: se dedican al sector sanitario, luego no ignoran muchos hallazgos que otros puede que sí; han sufrido bastante y tienen una vida plena con amor, dinero y trabajo, tres pilares fuertes pero ninguno a manos llenas, y el más parpadeante es que reconocen abiertamente sentirse hastiadas, vivir por vivir sin importarles morirse en cualquier momento. Dos de ellas tienen antecedentes de suicidio familiar directo y ninguna de las cuatro provocaría su propia muerte, porque de hacerlo, serían capaces de planearla y comunicarlo como si de ir a tomar un café se tratase, pero no sufren por irse con la sensación de haber dejado cosas sin hacer.
Son inteligentes, y saben cómo remediarlo, pero aún haciéndolo siguen pensando lo mismo, que les daría igual desaparecer.
Participan de la tertulia y caen en la cuenta de que quizás el éxito sea proponerse una meta u objetivo o de lo contrario se sentirán desorientadas y no encontrarán sentido a nada de lo que hacen ni viven.
A veces, creemos que desaparecer del mundo por decisión propia es solo cuestión de locos, o de un ataque de ego a la alza, entonces, hacerlo sabiendo perfectamente lo que se hace, ¿de qué es cuestión? ¿de cobardes? De cobardes sería no reconocer querer poner fin a lo que tú decidas.

Por un tiempo mejor

Gimieron sus palabras, rompieron a sollozos sus deseos, murieron de ganas sus proyectos y todo parecía volver al inicio de los tiempos en que nada tenía ni nada quería. Sin embargo, una chispa interior golpeaba fuerte sus entrañas sabiendo que algo bueno pasaría si de ella dependía.
Decidió planear la muerte de su propia frustración y hacer del cambio una probabilidad no casuística sino real.
Pataleó, golpeó el aire que olía a rabia contenida, se enjuagó sus ojos llorosos y se dijo a sí misma que el fin tendría hora de llegada y no más toque de queda.

Yo, te niego

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Hay muchas maneras de negar a alguien.
Cuando dices ser otra persona que no es; cuando te refieres a ella cambiándole el papel;cuando hablas de ella como si no fuese importante o simplemente un tachón en el próximo renglón;cuando la escondes para que no la vean; cuando una vez descubierta, le restas importancia para que le duela menos a otro. Y tantas veces como la niegues, te estarás negando a ti mismo la oportunidad de ser importante para ella.

El increíble poder de la mente

Indiscutiblemente por mucho trabajo que hayas realizado y piedras del camino hayas esquivado, tus miedos acaban apareciendo, puede que con menor intensidad pero siempre estarán contigo. La mente es muy poderosa, en concreto, la memoria, que asocia momentos del presente que reúnen características similares con hechos del pasado. Afloran también cuando crees estar plenamente feliz y es que temes estarlo por si algo malo va a suceder. Lo mejor que puedes hacer es controlar tu mente, conocerte a ti mismo con tus idas y venidas e ideas arrolladoras que siguen la rueda del disco rayado y entender que te mereces ser feliz por el simple hecho de que ya has pagado el peaje de la mala suerte. Cuesta vivir el ahora pero si no lo haces, entonces sí que se trata de un precioso tiempo perdido.

El amor sincero

Y cuando menos te lo esperas, aparece ÉL o ELLA, la persona que era para ti y estaba destinada a cruzarse contigo. La importancia de quererse a uno mismo es vital para que dicho encuentro fortuito sea exitoso, pues sólo cuando te amas a ti mismo, eres capaz de amar al otro.
Observas que por primera vez, se trata de un amor armonioso, sin dramas, sin desasosiego, totalmente pleno y sereno. Lo vives intensamente pero sin sobresaltos, con el corazón limpio y tranquilo.
Y entonces es cuando tienes muy claro que lo único que pides es tiempo infinito para disfrutarlo.
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¿Cuándo sé que lo he superado?

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Hay personas que se marchan para siempre y hasta olvidaron llevar equipaje porque no lo necesitaron allí donde iban y hay muchas otras que simplemente te dicen adiós para estar en un punto inaccesible y lo más alejado de ti porque así lo necesitaron.
De cualquier modo, ambas son pérdidas, y ¿cómo puedes saber que ya lo tienes superado?
Has superado una pérdida cuando tu tema de conversación no versa exclusivamente en torno a esa persona, cuando no te lastima mencionarla, cuando no se te empañan los ojos al escuchar su nombre o recordarla, cuando ves una fotografía suya y es como ver un recorte de periódico, cuando tienes algo que era suyo entre tus manos y es como si fuese tuyo desde siempre.
¿ Y cómo consigo llegar a ese estado?
El primer paso es querer darse cuenta de lo sucedido, y de esa forma afrontarlo con ayuda si así fuese necesario, no te sientas débil por pedirla porque lejos de serlo es muestra de inteligencia. Una vez hecho el duelo cuyo tiempo no es determinado pero seguro que sí finito, llega la fase de asumirlo y ahí se encuentra el final del proceso.
Piensa que nada por doloroso que sea, dura por siempre, la ventaja del pasado es esa, que ya expiró, en tu mano está el no hacerlo tu presente.